LA PARTIDA
Armando era un hombre distante
práctico, absorbido siempre por su trabajo que era excesivamente demandante. Todas
las noches, cuando él llegaba a casa, limpiaba las colecciones de juguetes que
tenía en los estantes, justo detrás de la puerta de la entrada, lo hacía de una
manera minuciosa y todos los días se ocupaba de los escondrijos y ranuras de aquellas
figurillas, evitando así que el polvo se acumulara sobre ellas.
Por supuesto, Armando no podía dejar de
limpiar su maravilloso ajedrez representación de la guerra de las rosas que
había sido tallado por un artesano quién había muerto antes de terminar la
última pieza: un peón con el cuerpo de un soldado y la cabeza redonda, era la única
pieza que no tenía el rostro de un soldadito medieval, con dorados cabellos,
sino una bolita de madera, Armando sentía un especial afecto por aquella pieza
imperfecta.
Un día, Armando decidió comenzar
una partida consigo mismo, él era una persona absolutamente solitaria, un acné en su adolescencia había marcado su rostro
feamente y por su blanca piel parecía que tenía heridas abiertas que empeoraban
con el sol, que eran semejantes a ampollas rojas a punto de reventarse, su
cuerpo tampoco era bello, su vientre era abultado y sus movimientos graciosos
iban acompañados siempre de fatiga, tal vez por los problemas de azúcar que su
sobrepeso le causaban.
Para escoger el color, Armando
lanzó una moneda al aire, cara determinaba el color blanco y sello el color negro, miró su rostro
reflejado en el espejo del estante y le dijo a su reflejo; -me encanta esté
juego- escribiendo de manera automática esta frase en el espejo. En el juego
del ajedrez siempre sacan blancas y su apuesta sin haberlo reflexionado bien,
era una apuesta por comenzar o no comenzar la partida.
Antes de salir de su casa movió
el peón blanco e4, su día transcurrió normal, en medio del bullicio de su
trabajo y los formularios que tenía que diligenciar… Armando, casi había olvidado
el pequeño juego mental, al llegar a su casa en la noche, misteriosamente el
peón negro había sido movido e5, pero él
no recordaba haberlo hecho, restándole
importancia a este detalle simplemente asumió que lo había hecho de manera
automática antes de salir. A la mañana siguiente; Armando hizo su siguiente
jugada y movió caballo blanco Nf3.
Ese día, igual que el anterior,
transcurrió normal, eran las mismas personas de siempre a su alrededor,
trabajando, rumiando y hundiéndose entre pequeñas mentiras suburbanas de
aparente felicidad, todos ellos se mantenían flotando entre lo fatuo y lo
ingenuo, en una redecilla interminable de neuronas espejo de vidas fabricadas
por comerciantes de detergente para ropa… era lo de siempre; fulano se acuesta
con fulana, fulana está embarazada del jefe y así… esos eran todos los días de
su miserable vida.
Al volver a su casa el tablero
tenía un nuevo movimiento, peón negro f6. Armando por vez primera dudo de su
propia cordura, -¿Cómo era posible?; ¿Acaso alguien más entraba, mientras él estaba por fuera?- Revisó al
interior de la casa para saber si faltaba algo, pero todo estaba en perfecto
orden, en su cajita de recuerdos estaban las joyas que le había dejado su
madre, sus instrumentos musicales limpios y bien ubicados, sus ahorros
escondidos en el cesto de la ropa sucia, sus figurillas… todo estaba
absolutamente tal cual lo había dejado en la mañana antes de salir de su casa.
A la mañana siguiente, Armando por
simple curiosidad movió peón blanco pd4, se aseguró de que su puerta estuviera
bien cerrada y se marchó hacía el trabajo con una gran incertidumbre y una
sensación pastosa en la boca. No pudo desayunar bien, simplemente algo dentro
de su cabeza no lo dejaba tranquilo, tal vez el miedo de que un extraño lo
pudiera estar vigilando, que ese extraño revisará su correspondencia, que
leyera su diario y ¿quién sabe?; hasta que fuese un depravado que husmeara sus
calzoncillos y tuviera quién sabe qué fantasías en su loca cabeza mientras él
no estaba, porque su dinero estaba intacto.
Ese día permaneció con ese extraño
frío que congeló alguna parte de su alma, como si esa parte de sí fuera solo
alguna loca fantasía que se había inventado alguien, decidió entonces hundirse
nuevamente entre cifras contables que era el único mundo seguro para él, el
balance del último mes. Cuando llegó a su casa, el peón negro había sido
desplazado a d6.
-Esta es una situación que
amerita un trago-se dijo a sí mismo, corrió a la nevera y bebió de una cerveza
corriente. Mirando con recelo cerró las puertas de su casa con doble pasador,
rezo tres padres nuestros y dos aves marías y se puso su pijama afelpada. Pensó
un largo rato, la verdad apenas si interactuaba con sus compañeros de trabajo
para responder algunas mofas, su vida siempre había sido solitaria, su aspecto
no ayudaba mucho y su carácter menos, había sufrido algunas depresiones hasta
que en algún momento de su vida optó por dejar de tratar de gustar a los demás,
en cambio gustaba le gusta detallar la vida de los demás en silencio porque
detrás de cada gran sonrisa siempre había un mundo lleno de mentiras.
A la mañana
siguiente, desayuno opíparamente, como estaba acostumbrado a hacerlo, y movió
alfil Blanco Bc4. Antes de salir, al descuido observó su peón blanco que estaba
ubicado en la posición d4, era el mismo peón que no tenía rostro, pensó que
quién sea que fuera su oponente le ganaría y estaba dispuesto a tomar su rey.
Armando tomó el
autobús llegó a su oficina, preparó su café, abrió la gaveta, de su escritorio
tomó el arma que había comprado cuatro meses atrás y se disparó en el oído
derecho.
Esa noche Darío
llegó a su casa, alguien estaba moviendo las fichas de su ajedrez y trataba de
adivinar quién era, pensó que tal vez era alguno de sus múltiples amigos que
entraban y salían de su casa quién además había escrito en el espejo de su
casa: “me encanta este juego”, esta vez
hizo su siguiente jugada exd4, peón negro come peón blanco, estaba orgulloso de
esa jugada porque podía retirar del tablero a ese feo peón inacabado que no
tenía rostro y que él artesano que hizo su ajedrez de lujo no había alcanzado a
terminar.
Que bien. Muchos éxitos. Este es mi blog de mamarrachos, nada pretensioso. Un mero hobby. Adelante en esta batalla que si bien es cierto, no es fácil darle vida a un blog, lo más tenaz es mantenerlo con vida. Ánimo. Atte luiscaricaturas.blogspot.com
ResponderEliminarGracias. Déjame el Link para suscribirme en tu blog.
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